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lunes, 16 de septiembre de 2019

Nada quedará de mi nombre

¿Nada quedará de mi nombre?
Poesía Náhuatl
De Flor y Canto (In Xóchitl, in Cuícatl)
Los filósofos náhuatls se preguntaban también ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

Éste párrafo está escrito en uno de los muros del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México:

¿He de irme como las flores que perecieron?
¿Nada quedará de mi nombre?
¿Nada de mi fama aquí en la tierra?
¡Al menos mis flores, al menos mis cantos!

Y fue tomado de esta bellísima poesía:

Aquí en la tierra es la región del momento fugaz.
¿También es así en el lugar
donde de algún modo se  vive?
¿Allá se alegra uno?
¿Hay allá amistad?
¿O solo aquí en la tierra
hemos venido a conocer nuestros rostros?

¿Acaso son verdad los hombres?
Porque si no, ya no es verdadero nuestro canto
¿Qué está por ventura en pie?
¿Qué es lo que viene a salir bien?

¿He de irme como las flores que perecieron?
¿Nada quedará de mi nombre?
¿Nada de mi fama aquí en la tierra?
¡Al menos mis flores, al menos mis cantos!

¿Qué podrá hacer mi corazón?
En vano hemos llegado,
en vano hemos brotado en la tierra.

Solo he venido a cantar.
¿Qué decís, oh amigos?
¿De que habláis aquí?

Aquí está el patio florido,
a él viene,
oh príncipes, el hacedor de cascabeles,
con llanto, viene a cantar,
en medio de la primavera.
Flores desiguales,
cantos desiguales,
en mi casa todo es padecer.

Pero, aun cuando así fuera,
si saliera verdad que sólo se sufre,
si así son las cosas en la tierra,
¿Se ha de estar siempre con miedo?
¿Habrá que estar siempre temiendo?
¿Habrá que vivir siempre llorando?

Hasta ahora lo comprende mi corazón:
Escucho un canto, contemplo una flor,
¡Ojalá no se marchite!

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